La tierra, un organismo viviente. Gracias a investigadores como James Lovelock (Geofisiología) o Vladimir Y. Vernadsky (Biogeoquímica), hoy, la tierra se considera viviente. Esta visión que hoy todavía aparece como “novedosa” para muchos occidentales no lo fue para los Chinos. Según la antigua experiencia taoísta, la tierra puede considerarse y tratarse igual que cualquiera de los organismos vivientes que la habitan y se alimentan tanto de sus energías físicas como sutiles. Esto implica, entre otras cosas, que nosotros no sólo volvamos a la relación íntima con la tierra y el cielo, sino que lo hagamos también con una “conciencia expandida” (esa es la esencia de la filosofía taoísta) que nos permita trascenderla y captarla más allá de la materia, más allá de las formas, en sus componentes energéticos y sutiles, para descubrir también la vida y la energía sutil que la recorre, a través de canales también sutiles que no sólo “la” alimentan sino que también “nos” alimentan. Cómo d...