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La GEOBIOLOGÍA

La tierra, un organismo viviente.
Gracias a investigadores como James Lovelock (Geofisiología) o Vladimir Y. Vernadsky (Biogeoquímica), hoy, la tierra se considera viviente. Esta visión que hoy todavía aparece como “novedosa” para muchos occidentales no lo fue para los Chinos. Según la antigua experiencia taoísta, la tierra puede considerarse y tratarse igual que cualquiera de los organismos vivientes que la habitan y se alimentan tanto de sus energías físicas como sutiles. Esto implica, entre otras cosas, que nosotros no sólo volvamos a la relación íntima con la tierra y el cielo, sino que lo hagamos también con una “conciencia expandida” (esa es la esencia de la filosofía taoísta) que nos permita trascenderla y captarla más allá de la materia, más allá de las formas, en sus componentes energéticos y sutiles, para descubrir también la vida y la energía sutil que la recorre, a través de canales también sutiles que no sólo “la” alimentan sino que también “nos” alimentan.

Cómo drena su exceso energético la tierra.
Lo anterior quiere decir que existe una energía vital única que alimenta y sostiene la vida y la existencia en todo y en todos. Esto quiere decir que el MICROSMOS (= cada uno de nosotros) y el MACROCOSMOS (= universo), estamos recorridos y alimentados por la misma energía.
Una consecuencia inmediata de lo que venimos diciendo es que nosotros estamos interconectados con el todo y el todo está interconectado con nosotros. Por lo tanto, cualquier modificación que suceda en el cosmos, nos afecta: por ejemplo, es notoria la alteración de los animales y de las personas un día de viento norte (= la ionización positiva del aire es muy alta), o un día en que se produce una intensa explosión solar, las manchas solares son puntos más fríos que alojan en su interior intensos campos electromagnéticos que varían su diámetro entre los 500 y los 100.000 Kms. Se investigaron y se elaboraron gráficos que muestran una notoria correspondencia entre la actividad solar (= variación del diámetro de las manchas solares) y grandes acontecimientos históricos a nivel mundial.
Estas alteraciones se producen porque existe un exceso, una sobrecarga energética. Por suerte, la naturaleza tiene previsto un mecanismo de drenaje para estos y otros excesos. Por ejemplo, nuestro cuerpo drena los excesos energéticos a través de fiebres, inflamaciones, transpiraciones, erupciones cutáneas, etc. como la tierra lo hace a través de terremotos, erupciones volcánicas, etc.
Pero sobre todo la tierra drena sus excesos energéticos a través de líneas energéticas sobre las cuales, es mayor el campo electromagnético (ese lugar atrae más los rayos); es mayor la temperatura (en ese lugar se producen nieblas en los días soleados y se retarda el efecto del otoño sobre los árboles); es mayor la ionización del aire (la intensa ionización produce los efectos “fantasma” en el aire y crea la sensación de “presencia” en las habitaciones )...

Esto se sabía 2.000 años antes de Cristo...
El Emperador chino Yu, fundador de la dinastía Hsia, dio normas para detectar las líneas energéticas de la tierra: recomendaba recostarse sobre la tierra a la salida del sol y observar a ras de la misma el aliento del Dragón. Dijimos que la mayor actividad electromagnética, produce una mayor temperatura y condensa la humedad provocando una leve niebla en el lugar... Yu pensaba que esa niebla era el aliento de un Dragón que habitaba bajo la tierra y que era malo habitar sobre el lugar so pena de ganarse las iras del Dragón.
Los Egipcios conocían el magnetismo terrestre y el biomagnetismo y emplearon imanes naturales para obtener el equilibrio psicofísico.
Los Romanos, nunca edificaban una ciudad, sin antes constatar su buen equilibrio energético, ubicando rebaños en el lugar. Al cabo de un año los sacrificaban y observaban las vísceras de los animales, sobre todo el hígado: si éste era sano, era la señal de un lugar propicio para el asentamiento humano. Conocían también con precisión las líneas electromagnéticas, de modo que emplazaban sobre ellas las avenidas, evitando así ubicar viviendas en las zonas radiadas o geopatógenas.
Numerosos pueblos antiguos dejaron constancia de este conocimiento edificando templos y constituyendo en lugares sagrados las zonas de mayor radiación; otros, construyeron menhires para equilibrar las zonas radiadas: en Francia, para facilitar el desplazamiento de los tractores, se eliminaron algunos de estos menhires y a partir de entonces la producción agrícola se vio seriamente resentida.

Hitos de la Geobiología en Occidente.
Si bien hoy en Europa la Radiestesia y la Geobiología, juntamente con el Feng Shui (el arte chino del emplazamiento en armonía con la naturaleza) son las vedettes, entre nosotros, falta mucho para que estén integradas en la vida diaria como práctica cotidiana. Las fechas y nombres que siguen, nos indican que la investigación geobiológica se remonta a principios de este siglo. Veámoslo: 
- Año 1901: Czemak y Dessaner demuestran la acción favorable de los iones negativos y la desfavorable de los iones positivos; aunque ya en 1899 Elster y Gelter "advirtieron sobre la presencia en el aire de cargas eléctricas positivas y negativas".
- Año 1903: Rutherford y Melennan descubrieron las llamadas "radiaciones electromagnéticas naturales, superpenetrantes".
- Año 1929, el barón von Pohl, de Vilsbiburg (Alemania) superpuso dos mapas: uno, elaborado por radiestesistas en el que demarcaron las zonas geopatógenas y otro elaborado por médicos donde figuraban las casas de las personas muertas de cáncer en un lapso lo suficientemente extenso de tiempo. Conclusión: todos los casos de cáncer se habían producido en zonas geopatógenas.
- Año 1932: Lehmann demuestra que "el potencial eléctrico del aire y su ionización resultan alterados en la vertical de las corrientes de agua subterráneas".
- Ese mismo año, el Dr. Jenny, de Aarau (Suiza), por 7 años, estudió 25.000 ratones de laboratorio "comprobando que los situados en zonas neutras tenían por término medio el triple de crías que los colocados en zonas geopatógenas, y que éstos últimos presentaban síntomas de irritabilidad, agresividad, tendencia a devorar a sus propias crías, así como caída de pelos (igual que los humanos radiados hoy) y desarrollo de tumores". 
- Año 1937, en Francia, el Dr. Peyré afirma la existencia de una red de radiaciones cosmotelúricas, orientadas de N a S y de E a O, a intervalos de 7 a 8 metros.
- Años 1950 el Dr. Ernst Hartmann, de la Univ. Alemana de Heidelberg, mide la resistencia eléctrica de diversas personas en diversos lugares. "Las importantes variaciones registradas al cambiar de lugar le permitieron comprobar la existencia y la orientación de la red anteriormente señalada por Peyré, pero también precisar y corregir algunos datos": esa red está constituida por bandas de unos 25 cms. de ancho y sus separaciones son de 2,50 m. en sentido N-S y de 2 m. en sentido E-O.
Hartmann marcó los puntos en los que se registraban alteraciones bruscas en un plano y al unirlos entre sí, se dio cuenta de que los mismos eran los puntos de intersección de unas hipotéticas líneas de fuerza en forma de malla. Al comprobar que se trataba de una enorme red de franjas de radiación que se extendía sobre toda la tierra, la denominó "Red Global de Radiación".
En homenaje a su descubridor, estas líneas se llaman hoy "Líneas Hartmann" o "Líneas H". Estas líneas se pueden detectar: mediante un MAGNETÓMETRO y con un GALVANOMETRO = se mide la resistencia eléctrica de la piel y con los datos aportados, se confeccionan diagramas o georitmogramas que permiten advertir las perturbaciones que se dan de un sitio a otro.
También se pueden detectar con una brújula (la aguja se desplaza), con una radio de frecuencia modulada (se producen descargas e interferencias) y con una piedra (aumenta de peso).
- Westergren después de realizar un estudio estadístico sobre 5.000 muestras de sangre comprobó que, independientemente de las condiciones atmosféricas, la velocidad de sedimentación de la sangre es mayor sobre las líneas H y los cruces H.
Todos los cruces de las líneas Hartman son bipolares: las líneas positivas (yang) se cruzan con líneas negativas (yin), ya que las líneas N-S son - (negativas) y las E-O son + (positivas).

Investigadores posteriores
* como el físico francés LUCIEN ROMANI apuntan a la existencia de una malla todavía más densa que la detectada por Hartmann, con separaciones de 1,1 a 1,5 m. Esta última parece ser, en principio, una división interna de la red de Hartmann...
Una pregunta: esa red más amplia se descubrió por mediciones más precisas o la perturbación energética artificial ha densificado las redes en estos últimos 50 años?..
* El DR. CURRY juntamente con el ingeniero S. WITTMANN y un equipo de colaboradores, detectó en Alemania en los años de la posguerra, una red en sentido oblicuo a los puntos cardinales, con bandas de unos 80 cms. de ancho y separaciones que oscilan entre los 3,50 y los 4,50 metros.
Estas líneas son alternadamente YANG (+) y YIN (-) en ambos sentidos SE-NO y SO - NE. El Prof. Luis C. Arias Varela determinó que esta red esta vinculada con el "campo emotivo" de la tierra.
* El belga WALTER KUNNEN propuso un modelo de malla de dimensiones más amplias, de líneas más intensas, con unos 40 m. de separación entre las mismas, dentro de la cual se inscribirían las líneas de Hartmann y de Curry.
Hay quienes "la han puesto en relación con las distancias medibles en los antiguos alineamientos megalíticos (como los existentes en la región de Carnac, en Bretaña").
* El ING. GUIDO S. BASSLER, argentino, afirma que según su investigación, "cada décima línea de fuerza es una línea principal más ancha, de unos 80 cms. y de mayor intensidad, conformando un campo principal más grande; y cada cien líneas, delimitando un campo aún mayor, hay siempre dos líneas anchas juntas, con una separación de unos 10 cms. entre sí, o sea de un total de 1,70 de ancho".

Efectos en la vida vegetal, animal y humana.
Todos los lugares en que estas líneas se cruzan o coinciden con arroyos o radiaciones subterráneas se denominan zonas geopatógenas. Repasando los nombres de la investigación geobiológica, pudimos enterarnos de algunos efectos y alteraciones que sufren los elementos expuestos a estas zonas: no nos detendremos ahora en ellos. Simplemente, ahora, trataremos de decir algo sobre el tema aplicando lo dicho sobre las situaciones formuladas al principio de nuestro primer artículo de radiestesia:
* Las plantas, animales pero sobre todo las personas, expuestas a estas zonas, sufren perturbaciones inexplicables para el diagnóstico y el tratamiento médicos. Por eso, cuando una persona enferma y es difícil diagnosticarla o diagnosticada, los remedios no le hacen efecto, lo primero que se tendría que hacer es consultar a un radiestesista y cambiar de lugar la cama...
* Estas zonas son como paredes invisibles de aire ionizado entre la tierra y la ionosfera y se detectan hasta a 2.000 metros de altura en vertical con respecto a la superficie terrestre. En esas líneas de fuerza hay una mayor radiación de neutrones desde el interior de la tierra, una mayor afluencia de rayos cósmicos y rayos gamma procedentes del exterior, una mayor concentración de iones de polaridad positiva. Esta densa zona energética es la que configura la sensación de presencias, configura fantasmas en las fotografías o modula imperfectos rostros en los árboles.
* La actividad de esta energía es tan fuerte que rompe paredes y el asfalto de las rutas, empuja la humedad desde los cimientos hasta lo alto de los muros, destruye cercos vegetales. Las víboras y las arañas se ubican en el centro de estas zonas y las hormigas se desplazan a través de estas líneas: su presencia en una habitación es el primer indicio para el domoterapeuta de la existencia de estas líneas.
* Como estas zonas debilitan la musculatura de los animales y de las personas, por el esfuerzo que debe hacer el sistema por reequilibrarse en esta zona, aumenta la agresividad de los animales y sujetos... de allí, las inexplicables peleas familiares.
* Tanto los vegetales, los animales y las personas, instintivamente tratamos de huir de esas zonas. De allí que los niños se caigan de sus camas, en el intento por evitar dormir sobre la zona. Un perro, aunque llueva, no ingresará en la casilla si esta se encuentra situada sobre una zona geopatógena (porque sabe que allí puede caer un rayo). Los árboles, si no mueren, se retuercen siguiendo al sol tratando de compensar la energía perdida y crecen lateralizados huyendo de la zona. Tanto los animales, como los vegetales, se ven desvitalizados y tristes. Las personas tienen una sensación de fatiga constante, sufren de depresión e insomnio, tienen una sensación de falta de aire constante por la alta ionización positiva de estas zonas y están expuestas a un continuo estado de enfermedad por el continuo proceso de acidificación de los fluidos del cuerpo debido a la permanencia sobre estas zonas.

Son muchas las explicaciones, las respuestas que da la Geobiología a fenómenos que aparentemente no tienen respuestas y las interesantes situaciones que se pueden plantear en la vida diario. 

Padre Ricardo Gerula

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