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YOGA de los sueños: MEDITACIÓN DURANTE EL SUEÑO


Los seres humanos pasamos mucho tiempo en el sueño. Como término medio, nos pasamos 25 años de nuestras vidas explorando el país de los sueños, permitiendo que nuestro cuerpo y mente descansen. Sin embargo, esta es una enorme cantidad de tiempo, que se puede utilizar de manera mucho más útil.
El arte del yoga de los sueños es una manera de aprovechar este tiempo de inactividad para el mejoramiento de la persona. Es una antigua práctica budista tibetana, con la que los monjes se provocaban sueños lúcidos para meditar y conversar con sus antepasados.
Creían que la mayoría de la gente pasa su tiempo dormido en el “sueño de la ignorancia”, un estado de sueño en el que no hay conciencia. El entrar en un estado de lucidez, permite que uno crezca y se desarrolle como persona. Y no sólo esto, también se cree que la práctica del yoga de los sueños nos permite comprender que la vida es como un sueño, y que está concebida según nuestras percepciones. Al aprender a vislumbrar a través de la ilusión de nuestros sueños, podemos modelar y desarrollar nuestra comprensión del mundo de la vigilia, y verlo desde una nueva perspectiva.
El yoga de los sueños está considerado como uno de los seis subtipos de yoga tibetano del gurú Marpa. La antigua práctica del yoga de los sueños aún se conserva en nuestros días, y consta de seis etapas.

LAS SEIS ETAPAS DEL YOGA DE LOS SUEÑOS TIBETANO
En la primera etapa se le indica al monje cómo llegar a ser lúcido. Una vez que son lúcidos, comienza la segunda etapa. En esta etapa, deben superar todo temor a sus sueños – deben darse cuenta de que nada les puede hacer daño en su sueños, y de que tienen el control. Por ejemplo, apagarán un fuego con las manos, o algo parecido, para demostrarse a si mismos que no hay ningún peligro.
La tercera etapa del sueño implica la meditación sobre la idea de que la vigilia y el sueño son parecidos, ya que ambos cambian y evolucionan – de que la vida es ilusoria en ambos estados de conciencia, ya que nada es inamovible. Por lo tanto, los objetos, tanto en el sueño como en la vigilia, no tienen sustancia. Entonces, el monje comenzará a manipular el sueño alrededor de estos, cambiando el estado de los objetos de manera que desafíen las reglas normales de la vida, haciendo que objetos grandes se hagan pequeños, o transformando objetos pesados en ligeros como plumas.
La quinta etapa lleva al monje un paso más allá, en el que se da cuenta de que su cuerpo es tan insubstancial como los objetos que le rodean. Le permite darse cuenta de que no es el “cuerpo del soñador” presente en el sueño, sino el sueño en sí. El cuerpo del soñador se puede manipular de exactamente la misma manera que otros objetos, e incluso hacerlo desaparecer.
Por último, una vez que el monje ha alcanzado el pleno entendimiento, se concentrará en imágenes de deidades, meditando sobre ellas con una firme concentración. Se cree que las imágenes de deidades son la puerta de la iluminación, que une al monje con la clara luz del vacío y le permite un mayor crecimiento espiritual.
Es una práctica que todos podemos usar para crecer. Una excusa para negarse el crecimiento espiritual es que con nuestro estilo de vida moderno no queda tiempo para ello. El trabajo y la actividad del día a día es el mantra de muchos, con muy poco énfasis en la presencia del ser. Sin embargo, todos tenemos que dormir, y este es un momento oportuno para explorar la espiritualidad interior.

Yoga NIDRA – Entre los reinos
Otra práctica, conocida como el yoga nidra, es también una forma alternativa de aprovechar los períodos de descanso. Se trata de una antigua tradición hindú que también se conoce como sueño psíquico. La práctica del yoga nidra es parecida al yoga de los sueños. El yoga nidra se centra en conceptos del sueño lúcido, pero es muy diferente. Durante un sueño lúcido, el soñador es muy rara vez consciente del mundo de la vigilia. El yoga nidra es un estado de conciencia intermedia, una relajación física y mental rejuvenecedora y profunda, que pone fronteras a los reinos del sueño, al tiempo que conserva un cierto grado de conciencia. Es la relajación por medio de la concentración de la conciencia – con el objetivo de equilibrar nuestra energía.
El yoga nidra es muy fácil de realizar y se necesita muy pocas cosas en cuanto a equipo. Lo único que se necesita es una mente tranquila y un lugar cálido y confortable para tumbarse.
La práctica se realiza acostado de espaldas con los ojos cerrados y los brazos separados del cuerpo, con las palmas de las manos hacia arriba. Las piernas se extienden a la anchura de las caderas, con las puntas de los pies mirando hacia fuera. La práctica del yoga nidra hace hincapié en la forma en la que el cuerpo está tumbado, y debe ser lo más simétrico posible – imagínate una línea que va de la entrepierna a la garganta.
Una vez que se está en la posición correcta, la atención se centra hacia adentro, tomando conciencia del ritmo de la respiración. A continuación, se concentra la conciencia en una parte del cuerpo, como una pierna o un pie. Esta conciencia rodea lentamente al cuerpo, pasando de músculo a músculo, y liberando conscientemente toda la tensión en sincronización con una respiración profunda.
Una vez que se ha pasado esta conciencia por todo el cuerpo y ya no hay tensión, se entra en un estado onírico y tranquilo. A medida que empieza a tomar fuerza, se suele sentir una sensación de ligereza y fusión. En este estado, se vuelve a concentrar la conciencia en la respiración, permitiendo que se saque el máximo partido del estado onírico y contemplativo.
Esto puede ayudar a ampliar la conciencia y el entendimiento. Estas dos prácticas se pueden realizar por cualquier persona como parte de su rutina nocturna, y no requieren de tiempo adicional de la rutina diaria. Se trata de un proceso muy importante para el cuerpo y la mente, y los que las practican hablan de una mejora radical en su bienestar tanto físico como psicológico.

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