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Evita las relaciones tóxicas

Buena parte de tu felicidad depende del tipo de vínculos que estableces con quienes te rodean. Una red de relaciones saludable te ayuda a crecer, te aporta optimismo y ganas de vivir. Pero también ocurre lo contrario: a veces terminas atrapado en relaciones que solo te traen malestar y problemas.
Las relaciones tóxicas son aquellas que te hacen sentir mal constantemente y, por lo mismo, te roban mucha energía emocional.
Una relación tóxica es como un vicio: te hace daño, pero piensas que no puedes evitarlo. Te equivocas. Sí es posible salir de ese círculo. No tienes por qué padecer a alguien que te quita vitalidad y te lleva al conflicto permanente.

Los tipos tóxicos
Lo primero es identificar cuáles son esos tipos de personas tóxicas. Tienen en común el hecho de que causan daño a los demás. Pero pueden tener diferentes expresiones. Estas son las más frecuentes:

• El arrogante. Siempre está exaltando y sobredimensionando sus virtudes y sus logros. De paso, minimiza todo lo tuyo.
• El egocéntrico. No sabe lo que significa la palabra escuchar o tomar en cuenta los sentimientos de los demás. Te hace sentir que no existes.
• El abusador. Te utiliza todo el tiempo. Está pendiente de todas las formas en que pueda sacar provecho de ti.
• El haragán. Nunca quiere hacer nada y te induce a dejar todo para después. Emplea la ley del mínimo esfuerzo y te contagia desánimo.
• El frívolo. Quiere andar de fiesta todo el tiempo. No le interesa saber nada del trabajo, ni de actividades que impliquen compromisos.
• El “prometedor” de oficio. Habla mucho y hace poco. Promete lo que jamás va a cumplir. Nunca sabes a qué atenerte con ellos.
• El eterno deprimido. Su actitud favorita es la desilusión. Se irritan si quieres ayudarles; lo suyo es evitar el bienestar a toda costa.
• El psicorígido. Vive obsesionados con el orden. Ama los esquemas y no tolera salir de su zona de confort. Te impone normas y leyes asfixiantes.
• El incrédulo. Siempre busca un “pero” en todo. Induce a los demás a no tener sueños y llama “ilusos” a quienes se atreven a soñar.
• El maledicente. Lo suyo es el chisme y la crítica. Vive pendiente de los demás, solamente para hablar mal de ellos.

Las relaciones tóxicas
Las relaciones tóxicas son una de las razones más importantes para que no logres avanzar en tu vida. Te quitan energía, te condicionan o te impiden a actuar. Cuando rompes esos vínculos, te das cuenta de que perdiste mucho tiempo y esfuerzo en ellos y, finalmente, no valía la pena.
Hay distintos tipos de relaciones tóxicas y enseguida te decimos cuáles son las más frecuentes. Si estás en una de ellas, no lo dudes, debes cortar de plano con esa situación. Podrías lamentar no hacerlo.

• Uno solo al mando. En este tipo de vínculos hay una persona que siempre tiene la última palabra. Es ella quien toma las decisiones y conduce todo. Para sortear una relación así tendrás que reprimirte constantemente. Te sentirás muy infeliz.
• Dependencias afectivas. Te llevan a creer que el otro es un complemento sin el cual no podrías vivir. Una relación así te llena de ansiedad; harás lo que sea necesario para no perder a esa persona y te percibirás como alguien desvalido.
• Chantaje emocional. Por una u otra razón, en estas relaciones siempre terminas sintiéndote responsable de los problemas de otro. Manipulan tu sentimiento de culpa y te obligan a vivir para complacer a los demás y no a ti mismo.
• Exigencias desmedidas. Nunca serás lo suficientemente bueno o adecuado en una relación de este tipo. Todo el tiempo tendrás un gran dedo índice señalando tus desaciertos y errores. Terminan lesionando seriamente tu autoestima.
• Mentiras y videos. Este tipo de relaciones están dominadas por la falta de confianza. El otro miente, promete, te pinta situaciones que jamás se concretan. Es un vínculo que te conduce a volverte suspicaz y escéptico. Más temprano que tarde, dejas de confiar también en los demás.

No permitas que una relación tóxica gobierne tu vida. No vale la pena. 


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